Colombia ha experimentado una transformación notable como destino de viaje en las últimas dos décadas. Lo que antes estaba fuera del radar internacional es hoy uno de los países más comentados de América del Sur, con ciudades coloniales, paisajes cafeteros andinos, costa caribeña y una energía cultural difícil de definir pero inmediatamente perceptible. Cartagena, Medellín y el Eje Cafetero son sus tres grandes atractivos.

Cartagena se encuentra en la costa caribeña de Colombia y alberga una de las mejores ciudades coloniales amuralladas de las Américas. Su centro histórico, conocido como la Ciudad Amurallada, es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, con calles coloridas, balcones con buganvilias y plazas que cobran vida al caer la tarde. Más allá de las murallas, el barrio Getsemaní y las cercanas islas del Rosario ofrecen otra faceta igualmente atractiva de la ciudad.

Cartagena

La segunda ciudad de Colombia se ha reinventado de manera más dramática que casi cualquier otro centro urbano de América del Sur en los últimos veinte años. Antes asociada a una historia reciente difícil, Medellín es reconocida hoy internacionalmente por su innovación urbana, cultura del diseño, gastronomía y calidad de vida. Situada en un estrecho valle andino con un clima casi perfecto, es una ciudad que suele sorprender a los viajeros que llegan con expectativas modestas.

Medellín

La región cafetera ocupa las verdes estribaciones andinas entre Medellín y Cali, y ofrece un ritmo muy distinto al de las ciudades colombianas. Haciendas tradicionales, pueblos coloridos como Salento y el dramático Valle de Cocora con sus imponentes palmas de cera hacen de este uno de los rincones más fotogénicos y tranquilos del país. Unos días aquí equilibran bien la energía de Cartagena o Medellín.

Eje Cafetero